decisiones humanas

decisiones, problemas, soluciones, en fin… el mar

sobre la formación de los problemas

Sin importar lo grandes y destructivos puedan parecerte ahora tus problemas, piensa que probablemente solo has visto la punta del iceberg

Sin importar lo grandes y destructivos puedan parecerte ahora tus problemas, piensa que probablemente solo has visto la punta del iceberg

De la formación de los problemas:

¿Qué es un problema?

Es una situación que escapa a nuestros deseos y algunas veces  a           nuestro control. Tienen además la característica de impedirnos avanzar hacia la consecución de nuestros fines. Los problemas como situación indeseable son “entrópicos”, es decir, ocurrirán de manera segura y forzosa a menos que se los evite o anule. Encontrar un problema es como tomar un tren; a menos que nos arrojemos del tren en movimiento o concurra alguna otra situación de fuerza mayor producto de la casualidad, llegaremos a la próxima parada. Si no los eliminamos de raíz, los problemas son como la energía: Ni se crean ni se destruyen, solo se transforman.

Por ejemplo: (con permiso de Dethlefsen, Thorwald. Dahlke, Rüdige)

Queremos ir a la playa que está a 50 kilómetros de donde vivimos. Cogemos el coche y salimos en esa dirección. De pronto se nos enciende el piloto de “reserva”. Aunque el piloto encendido es “molesto”, decidimos continuar en la dirección que nos hemos propuesto “asumiendo” que encontraremos una estación de servicio por el camino. Si esto no ocurre: TENEMOS UN PROBLEMA, surgido de un fallo en nuestro comportamiento lógico (Lo lógico era haber revisado los niveles de combustible de nuestro coche antes de salir), y por hacer caso omiso al sentido común (tendríamos que haber supuesto tanto; que podía haber una estación de servicio de camino a la playa como que podía no haberla. El sentido común falla si no se comprueban los datos que hemos dado por supuestos). Por último, el problema ha surgido por no atender y resolver correctamente las “dificultades”, que son síntomas que nos indican que estamos próximos a “encontrar” un PROBLEMA (no haber tenido en cuenta, en el momento idóneo, que el piloto de “reserva” se había encendido; hecho que, en el momento en que ocurrió era solo una dificultad)

La raíz de los problemas.

Es el lugar donde falló nuestro comportamiento lógico o donde hicimos caso omiso del sentido común. En principio los problemas son solo una “dificultad”(o varias, según sea el caso). La no resolución de una dificultad o la suma de varias dificultades, se convierte casi siempre en un problema.

Por ejemplo:

Siguiendo nuestro viaje imaginario hacia la playa.

En el momento en que se enciende el piloto de “reserva” tenemos una dificultad y dos posibilidades de resolverla:

1. 1. Ir al maletero, sacar un martillo y descargar toda la rabia de nuestras frustraciones sobre el piloto de “reserva” propinándole sendos golpes hasta que deje de “molestar”

Esto resuelve la dificultad (El piloto deja de molestarnos con su luz roja)

2. 2. Detenernos y buscar la estación de servicio más cercana. Poner gasolina suficiente en el depósito como para que podamos ir al destino que nos hemos marcado y al menos regresar al punto donde se encuentra la estación de servicio.

Esto también resuelve la dificultad (El piloto deja de molestarnos con su luz roja)

Ya hemos visto que intentar resolver una dificultad sin utilizar el comportamiento lógico y el sentido común, no solo no evita la concurrencia de problemas, si no que la misma solución se convierte muchas veces en la fuente de otros problemas o en el problema mismo.

A raíz de la primera “solución” tenemos 2 dificultades más. A) seguimos sin gasolina. B) hemos eliminado una valiosa fuente de información sobre posibles problemas futuros. Pero continuaremos sin tener un problema “real” hasta que se acabe el combustible.

Si hacemos caso omiso y dejemos la dificultad sin resolver, la propia naturaleza de la dificultad, la convertirá tarde o temprano en un PROBLEMA

Pero el problema no comenzó a formarse en el momento en que se encendió el piloto. El problema se gestó en el momento de tomar la decisión. Las decisiones no son buenas o malas por sí mismas, dependen siempre del contexto.

En este caso, la decisión era sencilla porque el contexto era sencillo. No intervienen factores internos como: necesidades, deseos, estado anímico, etc. Ni externos como: el tiempo, estado financiero, relaciones entre la hora del día, el día de la semana y el trabajo, etc. Sin embargo, por escasos que sean los factores que intervienen en una decisión, es necesario tenerlos en cuenta si no queremos vernos las caras con dificultades tan recias, que nos impidan alcanzar el fin deseado.

Diferencia entre PROBLEMAS y DIFICULTADES.

Las dificultades (También llamadas obstáculos)

1. Pueden dejarse sin resolver durante un tiempo indeterminadamente largo, sin que esto influya en la consecución   de nuestros fines o deseos. Sin embargo, su no-resolución a la larga, causa problemas.

2. Son fáciles de eliminar mediante la aplicación de soluciones sencillas e “indoloras”

3. Se pueden solucionar siempre.

Los problemas:

1. Es imprescindible que se los resuelva. La aparición de un problema impide la consecución de un fin.

2. Requieren medidas drásticas, muchas veces en conflicto con nuestros deseos e intereses.

3. Algunas veces no pueden ser solucionados ni siquiera con medidas drásticas.

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