de los problemas las causas y culpables

culpable
De las causas de los problemas:
Solo una observación sobre las causas: Si su objetivo es resolver un problema; entonces, olvide las causas! Saber las causas, no soluciona los problemas.
Para resolver un problema se necesitan acciones concretas dirigidas a eliminar el problema de raíz. Cuando se tiene un problema, la tendencia es casi siempre a hurgar en el pasado y buscar la serie de condiciones o la constelación de casualidades que, según parece, originaron su desencadenamiento. Esto es errado, al menos durante el lapso en que el problema subsiste. Lo primero ha de hacerse primero. Y lo primero es eliminar el problema y todo lo que está asociado con él, comenzando por las dificultades y terminando por las posibles consecuencias para nuestro bienestar. Luego, si se quiere, pueden buscarse las causas, analizarlas y proponerse no repetirlas en el futuro.
De los culpables.
Solo una cosa sobre los culpables: Si su objetivo es resolver un problema; entonces, olvide a los culpables! Saber quién o quiénes son los responsables de que tengamos un problema, nos sirve para ejecutar nuestra venganza o para recomernos los hígados y sentarnos a odiarlos, encontrar a los culpables, no soluciona los problemas.
Una vez solucionado el problema, podemos plantearnos encontrar a los culpables.
Ejemplo:
Imagine que llega usted a su casa y esta está en llamas. TIENE USTED UN PROBLEMA. Si en ese momento, se sienta y cavila sobre las posibles causas que lo originaron, terminará usted (En el mejor de los casos) teniendo una comprensión exhaustiva de todo el fenómeno, de las causas y sus implicaciones, de los motivos, las razones, etc. y una casa completamente reducida a cenizas.
En lugar de cavilar: tome usted una serie de acciones enérgicas y drásticas; Llame usted a los bomberos. Pida ayuda a sus vecinos, tire agua a las llamas, lo que sea. Pero intente resolver el problema lo antes posible.
Del mismo modo y traducido a un plano un poco más “cerebral”:
Imagine usted que tiene un problema con el alcohol, que su manera compulsiva y destructiva de beber está interfiriendo con su trabajo, con su vida y con sus seres más queridos (y menos queridos), causando toda una prodigalidad de conflictos. Va usted al psicólogo y comienzan una serie de terapias con objetivos claros, puestos en la comprensión de las causas. Al cabo de unas cuantas sesiones (seguramente muchísimas), usted (que sigue bebiendo) ha encontrado las causas: tendencias a la autodestrucción en forma de rebeldía, provenientes de conflictos no resueltos con un padre demasiado estricto; también ha perdido su trabajo, a su esposa y a la mayor parte de sus amigos. Ahora que ya sabe porqué bebe y que lo ha perdido todo, queda la parte más difícil: RESOLVER EL PROBLEMA.
En lugar de buscar las causas: Tome usted cartas en el asunto de su vida inmediatamente. Los problemas en el trabajo, en las relaciones con sus seres queridos (y no queridos) son DIFICULTADES (Véase: SOBRE LA FORMACIÓN DE LOS PROBLEMAS) que pueden resolverse. Pero primero, tome acciones drásticas sin importar que a los demás puedan parecerles raras o ilógicas. Haga lo que sea, siempre que a usted le funcione: No vuelva a entrar en un bar JAMÁS, elimine todo el alcohol que pueda haber en su casa, valla a clases de meditación, apúntese a una maratón, lo que sea. Pero resuelva el problema: manténgase alejado del alcohol y de todo lo que tenga que ver con él.
Y por último, un ejemplo sugerido por mi esposa (gracias Gemma):
Usted llega a su trabajo y su jefe comienza con su interminable retahíla de críticas y recriminaciones. Eso le hace sentir mal e interfiere con su trabajo, con su ánimo y con su bienestar personal. Usted se siente triste y deprimido, porque necesita el trabajo y de continuar esta situación, su rendimiento se puede ver afectado hasta tal punto, que le impida cumplir con sus obligaciones y todo el conjunto le acerca al despido. TIENE USTED UN PROBLEMA. En ese momento, usted visita a un amigo y le cuenta lo que le ocurre; juntos empiezan a escrutar el pasado durante interminables días, juntos intentan interpretar el obscuro juicio de su jefe y encontrar las razones por las cuales tiene usted un problema (Mientras tanto, su jefe continúa día a día con sus reprimendas y sermones). Juntos concluyen que su jefe tiene una personalidad problemática, que usted le ha permitido demasiadas cosas en el pasado y que hay un compañero que le habla mal de usted (Hay un culpable!). Para ese tiempo y quizás también por culpa de los descubrimientos que ha hecho, su relación con el jefe se ha vuelto cada vez más desastrosa y usted ha sido despedido.
En lugar de plantearse las causas: Haga usted algo! Hable con él y explíquele como su relación mutua está afectando su trabajo, háblele de su rendimiento, pregúntele como pueden (juntos) resolver sus diferencias. Lo que sea, pero haga algo que ataque directamente el problema y todo lo que tiene que ver con él. Luego ya puede sentarse con su amigo, tranquilamente a rajar de su jefe todo lo que quiera.